Dr Berger es un médico judío canadiense que trabaja en el Hospital de St Michael de Toronto. El fue uno de los pioneros que hace 5 años pusieron en marcha el proyecto de Tsepong, la clínica donde trabajabamos. En Diciembre volvió durante un mes a trabajar en la clínica junto con uno de sus residentes. Durante una de las cenas que compartió con el resto del equipo nos introdujo en la celebración de Hanuka, la fiesta judía que coincide en el tiempo con nuestra Navidad. La conversación que tuvimos después de la cena fue para mí todavía más significativa: en mi vida he escuchado a nadie hacer una defensa más apasionada y contundente del papel social de la Iglesia católica. Empezando por los hospitales en Canadá, donde los que gestionaba la Iglesia eran los únicos que acogían a sin techo y adictos a drogas, siguiendo por el papel de los misioneros en Africa que él había conocido y acabando por los postulados de la doctrina social de la Iglesia, que él también asumía....Esa exposición, hecha por un judío practicante, de cosas que tantas veces nosotros no nos atrevemos a defender, me dejó en estado de shock, por no decir indigno de llamarme cristiano.
El siglo XXI nos demanda muchas cosas, seguro que no estamos a la altura en formación, en compromiso, en capacidad de diálogo, pero hemos recibido una Herencia que no sólo no ha quedado desfasada sino que la Humanidad necesita AHORA más que nunca. Y esa herencia trata de valores con los que las personas no nacen y que van a marcar el futuro de individuos y sociedades. Porque, "make no mistake" (como diría Obama), la tendencia al egoismo absoluto, la indiferencia ante el sufrimiento de los demás, el uso del poder para explotar y humillar....eso es lo realmente humano y eso es lo que podemos esperar de sociedades cada vez más desestructuradas y donde el único mecanismo de contención es la ley (Al que piense en los Derechos Humanos o la ayuda humanitaria como ejemplos de una ética laica que niega lo anterior le invitaría a rastrear el origen histórico de esas ideas o a buscar alguna huella de ese movimiento en culturas sin una larga tradición cristiana). Tenemos que liberarnos de complejos, purificar nuestros valores, estar atentos a las actitudes que estamos creando con nuestra ayuda PARA convertir el Evangelio en vida y seguir siendo esperanza para el hombre
El siglo XXI nos demanda muchas cosas, seguro que no estamos a la altura en formación, en compromiso, en capacidad de diálogo, pero hemos recibido una Herencia que no sólo no ha quedado desfasada sino que la Humanidad necesita AHORA más que nunca. Y esa herencia trata de valores con los que las personas no nacen y que van a marcar el futuro de individuos y sociedades. Porque, "make no mistake" (como diría Obama), la tendencia al egoismo absoluto, la indiferencia ante el sufrimiento de los demás, el uso del poder para explotar y humillar....eso es lo realmente humano y eso es lo que podemos esperar de sociedades cada vez más desestructuradas y donde el único mecanismo de contención es la ley (Al que piense en los Derechos Humanos o la ayuda humanitaria como ejemplos de una ética laica que niega lo anterior le invitaría a rastrear el origen histórico de esas ideas o a buscar alguna huella de ese movimiento en culturas sin una larga tradición cristiana). Tenemos que liberarnos de complejos, purificar nuestros valores, estar atentos a las actitudes que estamos creando con nuestra ayuda PARA convertir el Evangelio en vida y seguir siendo esperanza para el hombre

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