04 May, 2008


Estoy echando de menos Zimbabwe. Y no sé ni por qué. Pero después de 2 meses y medio aquí, me veo lleno de frustración y desmotivado. Y seguro que es una cosa multifactorial. Pero esto no me pasaba allí. O al menos no hasta después de un año de misión. No lo sé. El ambiente del equipo no es el mismo, el país no es el mismo, las condiciones de vida, las relaciones con la contraparte (y hasta con el staff de MSF). Todo está enrarecido o infiltrado por la desidia, además de desequilibrado por la separación física del equipo y la ausencia de "filco". Aquí estamos rodeados por esta atmófera deprimente, demasiado expuestos, demasiado frustrados, sin conciencia de equipo ni de organización, teniendo que enfrentarnos cada día con demasiadas cosas. La hostilidad de las enfermeras de Tsholotsho no tiene nada que ver con lo tenemos que afrontar aquí. Y la sostenibilidad de todo esto no está clara
Echo de menos la paz absoluta de las tardes de domingo en Bulawayo y la belleza absoluta de una calle llena de jacarandas en flor. La sensación de libertad de un viaje en Land Cruiser a Chimanimani. Un batik lleno de elefantes con el que soñé durante meses. La terraza de Ascot en la que me sentaba a comer cada día. Sueños de otro mundo...

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"Me levanté del lado de los que tiene que poner su corazón en cosas difícilmente explicables..." (Chris in the morning)